En el territorio que hoy ocupa el distrito Cáceres del Perú, a juzgar por los vestigios arqueológicos, hubo sucesivamente presencia Chavín, Santa, Chimú e Inca.

La cultura Santa tuvo mayor presencia que otras culturas que también influyeron en esta zona. Notables muestras de ello son los asentamientos arqueológicos de Palacio Irca, Iglesia Irca, Rocro y Caja Rumi. Esta cultura, signo de identidad de la provincia, está siendo estudiada recientemente. Los santas desarrollaron principalmente la arquitectura: caminos, canales, represas y centros poblados. Tallaron y pulieron grandes bloques de piedra granítica para sus construcciones. Su escultura fue muy simplificada.

Poco se sabe de la época de ocupación española. La Comunidad de Cosma es de las más antiguas de la Región Áncash. Su creación data de la época colonial, cuando fue creada como Comunidad de Indígenas.

A inicios de la República (fines de siglo XIX), gran parte del territorio de lo que es ahora Jimbe, la capital del distrito, albergaba a una comunidad de campesinos. Al sobrevenir la Guerra del Pacífico, grandes porciones de tierra aledañas a las de la comunidad fueron abandonadas por su conductor un hacendado de apellido Cartlan. Frente a esta situación, los comuneros de Jimbe gestionaron ante el gobierno central el dominio de estas tierras, incluidos los cerros y sus pastos naturales. La gestión les fue favorable. De esta manera, las tierras quedaron libres para ser distribuidas entre los comuneros. A partir de este reparto, en 1891, las tierras han ido heredándose de generación en generación hasta nuestros días.

En la temporada de lluvias de los años 1925, 1983 y 1998 ocurrieron tres versiones del Fenómeno del Niño, las cuales han dejado hondas huellas en la memoria de los habitantes que las sufrieron.

El Terremoto de Áncash de 1970 destruyó la totalidad de las casas, las vías fueron interrumpidas por varias semanas y la mayor parte de los sembríos se perdieron.

En 1965 el distrito fue galardonado con el Premio Nacional “La Lampa de Plata”, establecido por el gobierno de Belaúnde para los distritos y provincias que hubieran realizado mayores obras, bajo el lema “El pueblo lo hizo”. Aun hoy en día, el trabajo comunal es uno de los recursos eficaces que conservan las comunidades para resolver sus problemas y para crear progreso.